BIOGRAFÍA

Marcos Caparrós nace en Baza (Granada) en 1965.
Su primer recuerdo relacionado con la inspiración artística fue un día de verano en el que, jugando con sus amigos en el parque de la Alameda de su ciudad, le empujaron y cayó dentro de una fuente octogonal, se quedó fascinado mirando a su alrededor, dentro y fuera …recuerda, que se tragó un pez… Esa causalidad debió ser la que ha dado a su obra y a su vida una fuerte vinculación con el agua.

Durante su adolescencia realizó innumerables dibujos a plumilla, de estilo surrealista y aires de realismo mágico.

A los dieciséis años encauza su carrera realizando las pruebas de acceso de la Escuela de Artesanos de Valencia, donde consiguió una beca de estudios. Sólo dos años después, con dieciocho años, ejerce de profesor de dibujo en la misma escuela.

En esa misma época comienza a pintar en el estudio de Luis Massoni para estudiar la pintura del siglo XVII junto con otros artistas, José María Fayos y Ginés Salvá. Las obras que se pintaron durante ese periodo formaron parte de un homenaje a Velázquez.

Pasa largas estancias visitando los museos más importantes de Europa. A partir de este periodo decide dedicarse en exclusiva a pintar. José Giménez le apoya con su mecenazgo durante algunos años y le introduce a diversos coleccionistas y compradores de arte. Su carrera fue muy intensa desde ese momento.

Ha colaborado con diversos arquitectos y diseñadores para la creación de murales y frescos en proyectos de interiorismo, como en el Palacio de los Condes de Alpuente, el estudio de ingeniería de Díaz Cisneros, la empresa de evaluación de recursos naturales EVREN y la compañía FACSA, entre otros.

Crea el símbolo de la Fundación SEDESA, una pieza escultórico-pictórica, así como la escultura del premio de la Fundación.

Desde el año 99 se inicia en su vida todo un periplo de viajes alrededor del planeta donde el artista va hallando soportes pictóricos acordes al lugar y realizando obras in situ para formar al tiempo un puzzle de experiencias vividas. Japón aporta a su experiencia todo un sutil encuentro con lo invisiblemente visible. Australia y Nueva Zelanda lo acercan a la naturaleza ancestral de aborígenes y mahoríes. En la Polinesia y Fidji conecta con la pureza de sus gentes y con las profundidades del mar y sus criaturas… Sri Lanka le despierta su conexión con el espíritu y la meditación.

Uno de sus más importantes viajes ha sido el encuentro con la cultura Maya en la península del Yucatán y Guatemala, que tras explorar en solitario, y encontrarse consigo mismo, abrió en el artista una vida paralela de conexión y comprensión de otras dimensiones. De esta experiencia está naciendo su libro “Bestiario del Universo”.

El encuentro con Egipto confirmará la dualidad de su existencia multidimensional.

Protegido por el universo no se ha expuesto socialmente más que en contadas ocasiones. Aunque su obra sea inmensa, en este sentido no se ha guiado por las vías comunes del comercio del arte; ahora sin embargo es tiempo de compartir todo lo que recuerda de un viaje que continúa…